Adulación
by "abrazados a la VERDAD"
Es verdad que uno no sabe cuando ha predicado bien en la homilía dominical –no hay aplausos–, pero yo ayer me sentía muy bien al finalizar la predica, como si hubiese dicho algo muy importante, tanto o más como aquello que le precedía, el Evangelio. Y aquí estuvo mi error. Pero tal estímulo, tal pensamiento, no solo vino de mí, sino también de una feligresa. Al terminar la Misa, se acercó a mí una de esas monjitas entrañables, de aspecto rozagante a pesar de sus canas, la cual me dijo muy simpáticamente: “me encanta su sencillez y su humildad a la hora de predicar; llegará pronto a ser santo”.
Bien entrada la tarde, me acorde de una situación muy similar. Aquella que, ante tal adulación, el sacerdote contestó: “es usted la segunda que me lo ha dicho; el primero ha sido el demonio”

¡Muy bueno!
Gracias, Dani
Lo podría escribir en valenciano, pero tal vez no recuerde exactamente la ortografía, así que en castellano, aunque tenga poca rima.
Se cuenta de que en una ocasión le preguntaron a san Vicente Ferrer, entonces todavía no era santo: “¿Qué tal, fray Vicente, como va la vanidad? va y viene pero no se detiene”.
Pues eso, que no se detenga, lo demás, déjalo pasar.
Un abrazo.
Gracias. Es genial!!!
Por cierto, yo también son de esa ciudad del Turia
¡Qué anécdota tan fantástica! Esa frase hay que anotarla y dejarla bien visible. ¡Buenísima! ¡Y con una gran verdad!
Abrazos.
P.d. Estoy convencido de que fué una estupenda homilia. Ja,ja,
Sí que lo fue
A veces viene bien que a uno le regalen los oidos,aunque no debes caer en la tentación de creertelo demasiado,porque entonces ya no serias una persona sencilla,y particularmente te dire que a mi también me gusta la forma que tienes de expresarte en tu blog y estoy segura que escucharte en direccto debe de ser fantastico un saludo
No creas
A mí en directo lo que más me gusta es cuando dice “Yo te invito”. Me parece de lo más profundo, elevado y humilde.
:-O
A mí el elogio que más me llega es el que me dedica sor Francisca, la sacristana de las HADAS de Villena, cuando, después de una fiesta, me dice: “Padre, ha sido todo muy solemne”.
Un modo de adular implícitamente. Buen modo
Todavía echo de menos aquellas homílías en la pequeña aldea…
Un abrazo ; )
Gracias, Carolina. Anima el saber que algo hacía bien
También hay que ser humilde para recibir una felicitación y saber que esa homilía no ha salido de tí.