Pío X, la Eucaristía y los niños

San Pío X, ante ciertas ideas sobre que se necesitaba una pureza extraordinaria para acercarse a comulgar, escribió en 1910 el Decreto “Quam Singulari”, a través del cual estableció que se pudiera admitir a los niños a la Primera Comunión desde la edad de siete años.

Para recibir la Primera Comunión basta —decía— solamente dos cosas, que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y entiendan quien está en la Hostia Consagrada.

Y ¿no nos da la sensación de que nos hemos olvidado de estos dos simples pero fundamentales requisitos?

Coger la escoba

No me parece acertado el afirmar que los trabajos más serviles de la parroquia son los más humildes. Incluso, me parece de comentario de cura obrero el aseverar solemnemente que el que coge la escoba es el parroquiano más humilde de todos. Porque, aunque pudiera alegarse que el acto más humilde es el de coger la escoba, por el simple hecho de que a nadie le gusta barrer, habría que ver si el que barre lo hace porque no sabe hacer otra cosa y, por tanto, este es el modo de servir a los demás.

“Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo”(1P 4, 10-11).

papás gorrinos enseñando gorrinadas a sus hijos

Cada vez está más claro que cualquiera no tiene la madurez necesaria para tener hijos por mucho que tenga la capacidad de reproducirse o quiera reproducirse.

Es aquí donde el Estado debería intervenir saltándose la patria potestad, si el Estado, claro, fuera eso que mira por una sociedad compuesta por ciudadanos que saben controlarse porque se les ha enseñado a controlarse y no fuera la gran caca verde que, por lo general, es.

Video cogido de aquí.

Repoblar España

Es una sección del programa matutino La mañana de la 1.

El fin de esta sección es clara: hay que repoblar ciertas poblaciones ante su inminente desaparición. La idea que subyace en esta finalidad es que aquí todo tiene que ser eterno y, por tanto, ahora hay que hacer sea lo que sea para conseguir la repoblación cuando, en realidad, el vaivén migratorio entre el campo y la ciudad siempre ha sido patente a lo largo de la historia.

La solución o medio para conseguir tal fin: hay que convencer a las mujeres que empiecen a tener hijos. Pero como la mayoría de estas ya son pro liberación femenina, o sea, que están solas o con una relación que marca la fecha de caducidad, son agresivas, tiene unos 35 o 40 años y están secas, más secas que una momia; tendrán que quedarse embarazadas artificialmente y por tanto, acudirán esperanzadas a las clinicas de fertilidad (estas suelen tirar a la papelera, si no los congelan, 3 o 4 óvulos fecundados por cada mujer que accede al proceso de fertilización).

El pensar en programas con propuestas maliciosas disfrazadas de caridad rancia como este, me hace darme cuenta de que la TV no solo da asco por la noche y al mediodía, sino también por la mañana.

La verdadera solución: la del sentido común, que es educar a la gente a que no hay cosa más grande que comprometerse para siempre cuando se es joven en miras a construir una familia (papá,mamá y muchos churumbeles). Tal vez esto no haga repoblar inmediatamente ningún pueblucho de mala muerte, pero la gente de la ciudad será más feliz. Seguro.