Crecer

Sigo leyendo La crisi dell’adulto. La sindrome di Peter Pan de Giovanni Cucci. Libro más que interesante. Y es que lo que provoca tal síndrome, a lo que se le achaca el no madurar en la vida es el renunciar a lo propio de la edad precedente. Peter no quiere crecer y los que sufren su síndrome tampoco. Es el síndrome de mirar constantemente las etapas anteriores de la vida porque no se quieren dejar de vivir. Ummm!, interesante!:

«Girarse hacia atrás una vez emprendido el camino, una tentación sugestiva al mismo tiempo que mortal. Se puede pensar en el pasaje del Génesis en el que Lot y su familia, que quieren huir de la destrucción, deben dejar la ciudad de Sodoma sin pararse o mirar hacia atrás: la mujer de Lot no resiste a la curiosidad, se gira y se convierte en una estatua de sal (19, 15-26). Del mismo modo, en la mitología clásica, Orfeo, después de conseguir encontrarse en los infiernos con su amada esposa Euridice, contrariamente a las advertencias de Hades y Persefone, se gira para comprobar si le sigue antes de salir, con lo que la ve esfumarse, para siempre. En palabras de Jesús, una vez puesta la mano en el arado no es posible mirar hacia atrás, si se quiere entrar en el Reino de Dios ( Cfr. Lc 9, 62)» (páginas 88-89).

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4 comentarios sobre “Crecer

  1. Hoy en día hay mucho niño eterno o adolescente tardío. Y si se insiste permanecer mucho tiempo en el pasado se puede perder el sentido de otras etapas importantes de la vida. Aunque, de vez en cuando, no está mal echar un vistazo atrás y darse cuenta de donde vienes, en qué se ha errado, etc, para entender y aprender del pasado.

  2. Esto me ha hecho pensar en aquellos de 50 años que siguen vistiendo como si tuvieran 20.
    Gracias: muy interesante la interpretación del texto evangélico.

  3. Vale, vale. Pero puestos a ponernos bíblicos lo más bíblico del mundo es que si no nos hacemos como niños no entraremos en el Reino. Y apuesto mil contra uno a que el cuento de Peter Pan tiene que ver con eso de hacernos como niños mucho más que que con las locuras de los psiquiatras a quienes les cuentas un cuento y, en vez de dormirse soñando, empiezan a delirar y a ver síndromes donde solamente hay niños.
    Nadie ignora que Peter Pan es un duende y que, en su calidad de tal, no es fiable, como no son fiables los sueños o los recuerdos, o los niños. Pero todo el que ha leído el cuento ha aprendido que, en lo que tiene de pétreo y de Pan, el amable Peter Pan es infalible.

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