El solo placer no ayuda a crecer

Doy otro paso en el susodicho síndrome de Peter Pan siguiendo el libro de Giovanni Cucci, pues de lo que se trata es de señalar por qué no se madura afectivamente hablando. Y ahora Cucci lo hace de la mano de Freud. Sí, de Freud, autor que hablaba de introducirse en la realidad para superar el enfrascamiento de la infancia. Es decir, el “principio de realidad” se contrapone al “principio de placer”:

“El principio de placer no refiere solo a expresiones abiertamente sexuales, sino también a gratificaciones de otro tipo, más sutiles pero no menos deleitables, relacionadas al poder, al chantaje afectivo, a la complacencia, a no poder decir lo que se piensa por temor a ser excluido por los demás. Sea como sea, el centro de todo permanece en el sujeto y su necesidad de reconocimiento que lo hace voluble y descontento […] Para vivir de un modo maduro e integrando la propia dimensión afectiva es necesaria una actitud fundamental: la renuncia a poseer al otro” (p. 89-91).

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