La violación de Zaira

Recuerdo perfectamente a Zaira. Era una mujer hermosa, alta y de perfecta delgadez, delicada pero no frágil, de tez tostada y melena negra, con labios carnosos y penetrante mirada. Era exótica. Recuerdo muy bien el efecto que producía en los hombres y cómo ella lo sabía. Jugaba con ello; se exhibía. Se presentaba accesible, demasiado accesible, y, cuando por fin parecía comprometida, se retiraba. Aturdía sin duda alguna. Ante ella se podía sentir atracción, pasión, a la vez que ira. Zaira era pocas veces Zaira; Zaira pasaba rápidamente a ser ella o, mejor, a ser una cosa. Pocas mujeres como ella despertaba tan fácil y deliberadamente la lujuria.

Una noche Zaira fue violada. No por un solo hombre, sino por varios. Hombres descarnados que no supieron controlar lo que Zaira frívolamente despertó en ellos.

Zaira ahora comprende — así lo espero– que nuestras acciones egoístas pueden desencadenar consecuencias desproporcionadas, jamás justificadas.

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3 comentarios sobre “La violación de Zaira

  1. ¿Zaida fue martir de la libertad de expresar lo que ella quería? No. Martir de su desordenada sensualidad.

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