pipí 

En la Biblia aparace “no hay Dios” (salmo 13). Parecería una frase llena de sentido para un pagano porque, sin duda alguna, confirmaría su credo. No obstante, inmediatamente antes, se puede leer: “dice el necio para sí”. 

La homilia del Domingo pasado fue excitante y puedo decir esto con desparpajo porque soy como un mono que repite lo que la Iglesia constantemente me enseña. Es verdad que siempre uno pone de su cosecha, de sus propias experiencias o de su modo propio de ver las cosas, pero los contenidos homiléticos nos vienen dados mediante la gran cantidad de excelentes comentarios exegéticos a los que tenemos fácil acceso, y el que no accede a ellos es un perezoso que no cumple bien con su ministerio.

El Domingo dije “el niño hace pipí de pie y la niña lo hace sentado”. Fue una frase no premeditada que surgió no forzadamente, puesto que antes dije a raíz de la 2ª lectura: “nos sobrellevamos porque somos diferentes, incluso los esposos se sobrellevan. Son tan obvias las diferencias que provocan que no sean “afines” el varón y la mujer que hasta tienen que hacer pipí de diferente modo”.

Acabada la Misa entró un feligrés a la Sacristía  que me acusó de decir despropositos, de no predicar el Evangelio, de que mi modo de predicar era tan grosero que era para denunciarlo al Arzobispado, esto, todo esto, simplemente, sencillamente, porque dije “pipí”.

Podríamos darle la razón al pagano al quedarnos solo con el “no hay Dios” bíblico. Podría darle la razón a ese feligrés (que ha pasado a ser ex feligrés; así me lo comunicó él mismo) si me quedase solo con “pipí”. Pero yo no se las voy a dar. Ni al pagano ni al ex feligrés les voy a dar la razón porque uno de los motivos por los que alguien no quiere convertirse es la falta de humildad intelectual, de no ser humilde en poner bajo sospecha lo que ha creído oír, ya que aisla eso que ha creído oír en su cabecita, lo saca de contexto y lo convierte en el todo. 

Para el ex feligres la homilia del Domingo pasado fue la homilia del “pipí”. No hubo nada más. Para mí y, así lo deseo, para los demás feligrés esa homilía fue la de sobrellarse a pesar de las diferencias, algo de lo que necesitamos meridiana ayuda de Dios en cuanto que nosotros solo tenemos 5 panes y dos peces, es decir, muy poquita cosa, una caca.

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