nuestra responsabilidad con respecto al problema de que los divorciados vueltos a casar quieran recibir la Comunión 

“La imposibilidad de recibir la santa eucaristía es percibida de una manera tan dolorosa sobre todo porque, actualmente, casi todos los que participan en la misa se acercan también a la mesa del Señor. Así, las personas afectadas aparecen también públicamente descalificadas como cristianas.

[…] Un examen serio de uno mismo, que puede también llevar a renunciar a la comunión, nos haría además sentir de manera nueva la grandeza del don de la eucaristía y, por añadidura, representaría una forma de solidaridad con las personas divorciadas que se han vuelto a casar.

[…] (Las personas que no pueden comulgar) se acerquen al altar, pero mantengan las manos sobre el pecho, haciendo entender de este modo que no reciben el Santísimo Sacramento, pero que piden una bendición, que se les da como signo del amor de Cristo y de la Iglesia”.

(Copiado de B16, del fabuloso trabajo que está realizando aciprensa).

Me impresiona cómo este hombre sigue poniendo los puntos sobre las íes. Ahora en este asunto de cómo hemos convertido la Comunión en un derecho sin caer en la cuenta de las repercusiones que conlleva esto, repercusiones no solo individuales, sino sobre todo comunitarias. Constantemente observamos a los cristianos de Misa dominical y diaria comulgar llegando comenzada la Celebración, los vemos comulgar sin frecuentar el Sacramento de la confesión, recibiendo incluso la Comunión en pecado grave, y todo esto sin imaginar por un momento que, por creer que por encima de todo está el derecho a recibir la Comunión, tal creencia no pueda ser transferida razonablemente a aquellos que están en situaciones peores. 

No es de extrañar que la tibieza sea lo que caracteriza nuestras comunidades eclesiales cuando el cristiano, aquel que está llamado a pensar en el otro, es un merluzo consumista. 

Recibir la Comunión no es cualquier cosa. Quien se dé cuenta de esto hoy da testimonio.

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2 comentarios sobre “nuestra responsabilidad con respecto al problema de que los divorciados vueltos a casar quieran recibir la Comunión 

  1. estoy muy de acuerdo. El divorciado vuelto a casar tiene una situación que no puede esconder como se pueden esconder otros muchos pecados. Y eso es lo que nos hace sentirnos victimas de un trato no injusto sino discriminatorio. Cuando todos entendamos lo importante de comulgar en gracia y tampoco lo hagan los corruptos, los que egoistamente no se abren a la vida, los avaros……

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