malditos

Es un hecho innegable que el ser humano es de extremos y el cristiano es un ser humano. En la Iglesia hemos pasado de afirmar –aunque nunca lo formularamos así– que de la diferencia sexual surgen necesariamente unos roles a aseverar, con un convencimiento aplastante, que de los diversos roles realizados correspondientemente por la mujer y el varón son ciertamente algo cultural y ya está. 

Pero el problema no se detiene aquí. Porque si se detuviera aquí no sería tan grave; si tal extremo fuera pensado por una persona sin estudios teológicos no pasaría nada. El problema es que nos encontramos y seguiremos encontrando con teólogos, teólogos con título universitario, que piensan así y lo manifiestan con mucha solemnidad cuando explican, entre otras cosas, que aquello que san Pablo afirmó divinamente –que el varón fuera cabeza de la mujer del mismo modo que Cristo lo fue de la Iglesia– es fruto de un vocabulario machista que evidencia la maldita sociedad patriarcal en la que vivieron nuestros antepasados. 

Para cagarse.

El problema parece encontrar solución cuando se deja de profesar el materialismo, virus moderno que ha infectado incluso hasta las cabezas más brillantes de los teólogos de la Gregoriana. Existe una conexión entre el ente humano y su ser, entre lo que se oculta a simple vista y la más basta materialidad corporal en movimiento. Con lo que, sería de tener el nivel de pensamiento de un botijo el no reconocer una diferencia sexual sin defender unos roles correlativos a los sexos. Aunque en los vaivenes de la historia haya habido competencias que injustamente se hayan asignado a la mujer (algo que tengo que afirmar para no ser acusado de machismo cada vez que hablo de estos temas y algo que ya cansa), esto no nos puede llevar a negar la obviedad que dependiendo como sea la interioridad debe haber una predilecta inclinación por lo que se hace y que especializa en las diversas tareas. El varón está hecho hacia fuera y por eso se va a la guerra; la mujer está hecha hacia dentro y por eso escucha como nadie. Son cosas muy distintas el calor que da ella y la seguridad que proporciona él. Este ejemplo en general y simple, pero más cierto que la redondez de una pelota, no se concluye en Marte, sino aquí, viendo a los varones y a las mujeres actuar.

La naturaleza humana habla y esta se enriquece cualitativamente cuando nos damos cuenta de que habla en masculino y femenino.

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2 comentarios sobre “malditos

  1. “Aunque en los vaivenes de la historia haya habido competencias que injustamente se hayan asignado a la mujer (algo que tengo que afirmar para no ser acusado de machismo cada vez que hablo de estos temas y algo que ya cansa)…” Ahora dicen que Trump ha ganado porque la gente empieza a “jartarse” de la policía de lo políticamente correcto. Si fuera cierto sería para felicitarse. ¿No?

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