En el último momento se rindió a Dios. ¡Y a mí qué!

Pulalan en internet noticias de gente famosa, del séptimo arte, de la política o de la historia, que se convirtieron a Dios en el último periodo de sus vidas o al final de ellas. Se cree, a mi parecer, en la idea de que ayuda a los cristianos el ver a aquellos que vivieron llenos de gloria humana y que, luego, para el regocijo y alivio de los piadosos, se dieron de bruces con la verdad de que no fueron tan felices siendo mundanamente gloriosos y se arrepintieron. No estoy diciendo que sea mala cosa que se convirtieran al final, claro. Pero el cristiano no es tanto aquel que no tiene más remedio que rendirse ante el hecho de que no es dios y se muere, sino el que renuncia a la pretensión tan humana de ser-dios-pudiéndolo-ser para ser siervo. 

La fe, la verdadera fe, no es algo que está en benificio propio, sino que tiene la necesaria dimensión pública: hay que mostrar delante de los demás que se renuncia a vivir para sí en pro de los demás. Esto es lo que ayuda; esto es dar testimonio.

Anuncios

Hola. No te vayas sin decir nada. Tu opinión cuenta.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s