¿La misericordia de Jesús cancela la injusticia veterotestamentaria?

La primera lectura de este Domingo se podría interpretar como un estadio retrogrado e injusto provocado intencionalmente por la maldad del ser humano y que viene por fin superado por la misericordia divina. Es decir: la exclusión propiciada al leproso (Lv 13) por parte del pueblo de Israel podría verse cancelada por Jesús (Mc 1,40-45). A ver: la idea de que la ley del AT es suprimida por el NT es una idea, no equivocada, sino inculta y malvada, predicada por aquellos que han olvidado paulatina y consentidamente que, antes de la misericordia, nos encontramos con la verdad y la justicia divinas. Jesús ha venido a dar cumplimiento a la Ley, no a abolirla. Incido en esto: la salvación gratuita es un camelo que lo único que está provocado es que las iglesias se llenen de chusma, de gente que, con muchos derechos, se instalan en ella sin querer convertirse.

Entonces, ¿cuál es la razón de que se excluya al leproso? Si tal situación la razonamos desde la teoría de que los derechos personales priman sobre los generales, no podremos entender nada. Ahora bien, si tal exclusión la razonamos desde la hipótesis de la existencia de un Bien común, de un Bien general que está por encima de los intereses personales, entonces podremos comprender porque el leproso debe irse a un lugar solitario e ir gritando “¡impuro, impuro!”. Esto es, para no contagiar a los demás y aniquilar el campamento. Es la mentalidad del sacrificio; es creer que, antes de lo que yo quiero, hay que luchar por todo lo digno de mención de las generaciones precedentes y por todo aquello valioso que hay que dejar a los que están por venir. ¿No seguimos a Uno que renunció a sí mismo por el Bien común?, ¿no profesamos que Cristo murió por la salvación de la humanidad?

Si hoy la Iglesia coge un trozo del Levítico es porque el leproso es imagen de la impureza y la soledad. Y si san Marcos recurre a un leproso es también por la cuestión de la impureza y de la soledad, de cómo el pecado (sal 31) nos aísla, de cómo el pecado nos impide entrar en comunión con los demás y, por tanto, de que hay un proceso de purificación para restablecer la comunión con los demás y, de este modo, con Dios.

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2 comentarios sobre “¿La misericordia de Jesús cancela la injusticia veterotestamentaria?

  1. A mí me llamó la atención el hecho de que Jesús ocupa el lugar del leproso. Tras el milagro, quien ya no puede entrar en las poblaciones es Él, y no el leproso, que puede volver a su casa. Eso es la expiación.

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