apología de Perogrullo

Ante el hecho de que en la Iglesia, siendo un lugar de santidad, existieron y existen tantas personas perversas, parece imponerse al convencimiento el sin sentido de pertenecer a ella. Chesterton dice que no hay que extrañarse de la presente inmoralidad porque “el cristianismo no es una fe para hombres virtuosos, sino simplemente para hombres”. No obstante, la cuestión no se resuelve aquí, puesto que el cristiano no está en la Iglesia aceptando ante todo a aquellos que, estando en ella, obran en contra de ella, sino porque desea ser como aquellos que obran según dicta ella pudiendo obrar contra ella. El decidir no ser de la Iglesia no tendría que centrarse en la obviedad de que tropecemos con cristianos malvados, sino en la obviedad de que siempre podremos encontrar el testimonio de gente buena y, concretamente, el de las mejores personas. Entre ellos, el ejemplo más acertado es el de Cristo.

¿qué es la demisexualidad?

Según este artículo, “la demisexualidad es una orientación sexual en la que alguien se siente sexualmente atraído únicamente por gente con la que mantiene un fuerte vínculo emocional… El vínculo simplemente tiene que estar ahí para que pueda dar pie a la atracción sexual”.

Es decir, la demisexualidad es la nueva patata cocinada por la ideología de género que pone el acento en la dimensión afectiva. Lo único que tal “orientación” esclarece es lo que los cristianos (y el resto del mundo no hace mucho) señalan como uno de los grados de la homosexualidad: el decidir acostarse con una persona del mismo sexo empujado por una dependencia afectiva. 

El establecer vínculos afectivos es una maravilla solo cuando estos se establecen bajo la luz de lo razonable.

(Gracias R.)